Domenec Biosca edita junto con Marina Genabat un libro de obligada referencia en el sector hotelero titulado ” ´COMO LLENAR UN HOTEL EL EPOCAS DIFICILES”
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Una vez más, los más de cien comerciantes, antes de empezar mi conferencia, en privado, me han sugerido que esté atento porque su caso es distinto. Una vez más la conferencia tenia que haber durado una hora y, cuando dimos por finalizado el encuentro, nadie se había levantado de su silla después de tres horas de catarsis. Una vez más, los comerciantes volvieron a abrir sus ojos y sus mentes para mirarse al espejo y creer que pueden tener éxito y recobrar la ilusión. Se han conjurado a poner en marcha: “Los veinte factores del éxito del comercio urbano ubicado en un centro histórico”.

Una vez mas, de vuelta a casa en un plácido, silencioso y largo vuelo, por cierto, muy bien atendido por el personal de Iberia, no he podido resistir la tentación de resumir todo lo tratado para que los otros comerciantes, los que no pudieron estar presentes, también puedan mirarse al espejo, y con espíritu positivo, crítico, reflexivo-flexible, con ilusión y humor, darse cuenta de que, si quieren, también podrán ganar la partida de los cambios de hábitos de este nuevo siglo XXI.
Algunos alcaldes y concejales de comercio y de turismo, quizá por falta de suficientes conocimientos, consideran que el comerciante debe actuar sin la ayuda del ayuntamiento: “Son sus negocios”. Entienden que su actividad de turismo no tiene nada que ver con la del comercio y viceversa. Deseo que después de leer estas líneas, alcaldes y equipos de gobierno reflexionen conjuntamente y fusionen las concejalías de comercio y turismo en una sola: la de promoción económica, con el máximo presupuesto posible. La persona responsable del cargo deberá tener experiencia y una formación empresarial abierta a los cambios, con mucha empatía para generar confianza y capaz de liderar, con los contactos adecuados, la reconversión de los pequeños empresarios divididos entre sí, hacia una oferta unida, completa, diversa, atractiva, cómoda, segura y distraída, que con la adecuada promoción se convierta en una zona comercial de cielo abierto.

Les invito a que se autochequeen, averiguando cuál es el estado de salud de sus deberes, trabajando conjuntamente todos los empresarios de la zona comercial y el ayuntamiento para que la zona comercial:

1. Tenga unos accesos fáciles, cómodos y bien señalizados.
2. Tenga unos aparcamientos cómodos, seguros, cercanos y suficientes.
3. Sea segura de día y de noche.
4. Esté muy cuidada en su estética, limpieza y seguridad vial.
5. Sea cómoda de transitar con sol y con lluvia.
6. Sea distraída por la variada oferta de comercios.
7. Se pueda comer y merendar por su conocida oferta gastronómica.
8. Ofrezca un divertido paseo por la animación que se organiza.
9. Tenga distracción infantil para facilitar la compra de los mayores.
10. Tenga un servicio de transporte de paquetes para facilitar un paseo cómodo.
11. Tenga un libro de estilo de las fachadas de los edificios y del mobiliario urbano para que la arquitectura sea la típica de la zona.
12. Exista la máxima coordinación entre los eventos culturales y la zona comercial.
13. Los horarios y días de apertura coincidan con los de máxima afluencia de público.
14. Los escaparates muestren de forma atractiva sus productos.
15. El personal atienda con la máxima amabilidad y simpatía.
16. Efectúe la promoción de la zona dentro y en el entorno del municipio con un eslogan atractivo que defina las ventajas.
17. Se formen padres e hijos conjuntamente.
18. Los comerciantes se formen conjuntamente.
19. Todos los empresarios estén asociados en una única asociación activa, atrevida, líder e influyente.
20. Obtenga y sume los recursos públicos (33%), ayuntamiento (33%) y los patrocinadores y subvenciones (33%) para poder llevar a cabo con éxito estos veinte factores.

Si después de este examen les quedan muchas asignaturas por aprobar y otras tantas para mejorar, no se enfrenten entre sí, ni con su socio el ayuntamiento, ¡Fórmense conjuntamente!, trabajando juntos, e irán observando cómo se convierte su utopía en una realidad, que atraerá a las futuras generaciones a seguir los ahora modernos y unidos negocios. Piénsenlo una y mil veces antes de abandonar y de echarse en brazos de la diosa de la crítica hacia los demás, que, por cierto, es lo que algunos mejor saben hacer. ¡Sea distinto!, porque cuando un comercio se muere el municipio se empobrece.

En un mercado de oferta como el actual, en explosiva expansión de nuevas formas de tentar a los consumidores, los comerciantes de toda la vida, si siguen gestionando sus negocios con las mismas actitudes y técnicas que en el pasado mercado de demanda, estarán llevando sus negocios a la crisis, de la que no se salvarán aunque busquen culpables, porque el mercado es justiciero y castiga a los que no buscan “soluciones nuevas a problemas antiguos”.

En el mercado de demanda, los actuales propietarios, cincuentones como yo, dirigían sus comercios como mejor consideraban, enamorándose en muchos casos de sus éxitos; el cliente o lo tomaba o lo dejaba. En este inicio del siglo XXI, los pequeños empresarios del comercio, así como el resto de los empresarios, deben dar satisfacción a las nuevas expectativas de los clientes, que hoy pueden escoger entre las muchas, modernas y diversas ofertas, y que convierten sus deseos en exigencias. En el mercado de oferta es el comerciante el que debe o coger o cerrar su negocio.

En el mercado de demanda, un comercio, si tenía buenos productos, podía tener éxito sin la ayuda de su entorno. En el actual mercado de oferta el comercio puede tener éxito si el ayuntamiento se convierte en su socio, haciendo sus deberes en el entorno, a sabiendas de que la crisis del comercio es una carga de profundidad al buen nombre del municipio, a su prestigio y, en definitiva, a su marca. Una actitud contraria comportaría que el centro comercial se degradase, se convirtiera en zona insegura, no visitada y foco de pobreza e inseguridad. Cuando se llega a estos extremos, a favor de otras zonas comerciales a las afueras del municipio, la calidad de vida de sus ciudadanos y de las próximas generaciones estará castigada para siempre, ya que también el resto de las ofertas y servicios perderán a sus visitantes.

Una zona peatonal bien estructurada se convierte en un atractivo para la distracción, donde sus visitantes pasean, compran y comen. Por el contrario, una zona comercial degradada es olvidada por todos.